MI PROPIO REVIEW "X-MEN: 'Days of Future Past'"

       

En lo que le concierne, esta secuela solo se inspira en la base del cómic de Chris Claremont y John Byrne que da nombre a su título, abordando así un futuro apocalíptico en el que los mutantes son perseguidos y exterminados, en un mundo que se ha ido al carajo. Salvo un par de diálogos expositivos, en el fondo aquí no hay mucho para profundizar en este mundo del futuro en donde todo es depresivo.


Solo importa que hay un pequeño puñado de personajes que nosotros conocemos y que siguen con vida. Peor aún, solo están focalizados en sobrevivir. Aunque nunca explican por qué o cómo Kitty Pryde (Ellen Page) tiene la habilidad de enviar la conciencia de las personajes pocos días en el pasado, al menos sí se entiende rápidamente que están logrando cambiar un poco la historia. Están logrando avisarse antes de cada ataque de los asesinos Centinelas.


Pero eso es algo muy menor, pues desde el primer minuto marcan la duda respecto a si el gran esquema de la historia puede o no ser cambiado. Y es ahí en donde aparecen un par de caras que conocemos desde la primera película de esta franquicia: el grupo de la resistencia comandado por el viejo Magneto (Ian McKellen) y Charles Xavier (Patrick Stewart). Aunque nunca sabemos cómo carajo este último volvió a la vida, queda claro que el grupo de sobrevivientes llega a una determinación: arriesgarán todo y buscarán hacer un último intento para cambiar la historia.


Así que en vez de viajar algunos días, la premisa de X-Men: Daus of Future Past comienza a tomar forma una vez que el grupo mutante decide enviar a alguien aún más atrás en el tiempo. Al momento que causa todos los males. No hay mayor sorpresa así en que obviamente ese sea el Wolverine interpretado por Hugh Jackman, justificando que su mente sería la única que puede soportar las secuelas del desplazamiento en el tiempo. Algo que no tiene mucho sentido, pero que debemos comprar cortesía de su poder de regeneración. Así que repito: no le den mucha vuelta a cosas como esa.


El punto de conflicto, sin embargo, es que no es tan fácil modificar la historia. El Logan con canas, que tampoco es el mismo de The Wolverine,  debe viajar a una época complicada. Un momento en el que debe hacer trabajar juntos a un Erik Lehnsherr que está encerrado en el corazón del Pentágono, por supuestamente asesinar a Kennedy, y un Profesor X (Charles McAvoy) con pinta de hippie que justamente dejó de ser el Profesor X. En una época en la que aún tenía pelo, nos revelan que Charles abandonó sus poderes, cortesía de una vacuna que le permite volver a caminar, callando de paso las voces en su cabeza. Básicamente es un drogadicto sin poderes.


En ese contexto, deciden centrar la historia en un puñado de personajes. En algo muy diferente a lo que hicieron en X-Men: The Last Stand. De hecho, ese era mi principal resquemor hacia esta película. Entre tanto póster, entre tanta venta de marketing, estaba claro que una vez más nos prometían que veríamos tantos o más mutantes que en aquel fiasco de Brett Ratner.


El pasado es así el verdadero foco de una propuesta que tiene mucho guiño a las películas previas, y también cameos para dejar con gusto a los fans de la saga, pero que al mismo tiempo utiliza lo justo y necesario tanto de los mutantes que regresan brevemente (Storm, Iceman) como de las nuevas caras que agregan al elenco. Bryan Singer saca a relucir una vez más lo que mejor ha hecho a cargo de la saga, dándose el tiempo para hacer lucir cada poder mutante y sacar partido a la variedad. Un buen ejemplo es al genial poder de Blink.


Quicksilver no solo presentan al poder de la supervelocidad como nunca antes se ha visto, sino que también Evan Peters funciona muy bien en lo poco que le toca hacer. De hecho creo que todos habrían preferido que el personaje estuviese más tiempo en pantalla, ya que su escena en el Pentágono es de lo que mejor ha hecho Singer a cargo de la franquicia. Incluyendo a lo de Nightcrawler en X-Men 2.


Con todo eso en cuenta, el centro de la historia tiene a Mystique. A grandes rasgos ella es la culpable del futuro apocalíptico, tras asesinar a Bolivar Trask. Su acto, nos explican, motiva a que se de luz verde al programa de los Centinelas que varias décadas después causa el futuro tipo The Matrix. Además venden la pomada de que la sangre de Mystique es la clave para desentramar el ADN mutante y lograr que los Centinelas puedan replicar los poderes.


Y obvio, como bien nos enseñó Volver al Futuro, aunque a mitad de camino sí logran impedir el asesinato de Bolivar Trask, la intervención en el tiempo genera una seguidilla de repercusiones negativas que influyen en la historia.


Aunque X-Men: Days of Future Past diga que las industrias Trask podían crear robots voladores en los setentas o que el profesor Charles Xavier ya tenía una versión de Cerebro demasiado avanzada para la época, pues Singer no está ni ahí con seguir la línea de Matthew Vaughn, lo que más destaca en el guión de X-Men: Days of Future Past son los múltiples retcons que va generando. La idea es sacar el trapo manchado por las malas películas, para dejar una sábana blanca con la cual comenzar de cero. Mientras eso sucede, sin embargo, la precuela-secuela-reinicio enfoca su drama central en una sola cosa: en el cómo Charles Xavier intenta razonar con Mystique, ya que esta logró infiltrarse en la Casa Blanca para tener a tiro de cañón a Richard Nixon y Bolivar Trask.  Es ahí donde la respuesta que dan para sustentar que han logrado impedir el apocalipsis.


Igual lo más relevante en todo caso es que ese ataque a la Casa Blanca en el último tercio de la película lo cambia todo. Tal como Bryan Singer había anticipado, el objetivo de esta película no era otro más que “arreglar la mierda” que había quedado con X-Men: The Last Stand.

                               

Con Days of Future Past, tal y como se esperaba hace meses, han creado una nueva línea temporal que eliminó sucesos previamente establecidos. Digan chao a todas las anteriores. Con esta cancelan completamente X-Men: The Last Stand y también X-Men Origins Wolverine, ya que Logan se une al Proyecto Arma X de una forma totalmente distinta. También ya no corren los sucesos de las primeras dos películas. Wolverine básicamente logra “la gran Marty McFly”. Cambia para mejor su propia historia y la de su familia mutante, ya que Charles Xavier cumple la promesa de reunir al grupo original y guiarlos por un nuevo camino. A partir de este nuevo 1973, no todo fue igual para los mutantes.


Así que en definitiva, X-Men: Days of Future Past es todo el espectáculo visual; lo que me gusta del final es que deja la sensación de re-boot en sí, pero para lograrlo se necesitó que estuviera el cast original, excepto por Rebecca Romijn (Mistyque).

Otra cosa que quisiera que hubiera tenido es por lo menos una secuencia dramática de violines por Michael Kamen, el compositor del primer film, pero sólo se adaptó con la música de John Ottman, que además es el editor del film.


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